sábado, 15 de noviembre de 2014

SOBRE VIAJES PÚBLICOS Y DESCONFIANZAS PRIVADAS

Dicen los señores dirigentes del Partido del señor Monago que el congreso no es un colegio y que no se puede trabajar sobre desconfianzas. Muchos de sus compañeros de partido se quejan por tener que informar sobre dónde viajan (a cargo de los presupuestos públicos)y que nos hemos instalado, una vez más, en la desconfianza. Cualquier desempleado tiene que informar si decide cambiar de domicilio a otra ciudad o irse a buscar trabajo. En los proyectos financiados con dinero público hay que informar y justificar debidamente los viajes o no te los reembolsan. Yo, como profesor en una universidad pública, tengo que pedir autorización previa para los viajes que llevo a cabo en mi actividad profesional privada (no docente), para evitar la denominada "fuga de cerebros". Eso me gratifica, por cierto. Que mis viajes puedan ser fuga de cerebros y los de congresistas y senadores no, me congratula y reconforta. Eso sí, ¿quién desconfía de quién? He ahí la cuestión.

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