Hoy, caminando por la calle, he visto a un yonki tirado en una banco tirándole los tejos a la estatua de Elena Martín Vivaldi. al acercarme he comprobado que el tipo estaba más tieso que la escritora.
Mientras tanto, una ambulancia con las luces y las sirenas estropeadas le tocaba el claxon a un autobús de la rober para que se apratar y le dejara trabajar. El autobusero le ha hecho caso omiso y ha obligado al ambulanciero a subirse por las aceras. Espero y deseo que o llevara ningún enfermo en ese instante.
Una chica de mal vivir me ha hecho un instinto básico a plena luz del día. Me he ido cagando leches antes de que me pidiera el pago por sus servicios.
Unos raperos con acento andaluz y poco léxico estaban intoxicando la calle con olor a marihuana. La combinación de THC+40º de temperatura a las 15h= alucinación segura. ¿Alguien se atreverá a decirle a esos muchachos que no son horas de porros?
Me temo que toda esta escena no es exclusiva de mi ciudad. Hay espejos que no devuelven las miradas.
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