lunes, 30 de agosto de 2010

YONKICRACIA: SIN CULPA NI ARREPENTIMIENTO

Los psicópatas pululan alrededor nuestra como las ratas y las cucarachas: hay que prestar atención para percibir su presencia pero sabes que existen. No son tan atractivos como Patrick Bateman, ni tan inteligentes como Hannibal Lecter ni tan perturbados como Travis Bickle. Suelen ser más parecidos a vampiros parásitos, que en vez de sangre te chupan las fuerzas y la motivación. Perciben las debilidades ajenas y se aprovechan de ellas. Suelen hablar de los demás, de esa manera no tiene que hablar de ellos mismos.
En este análisis de grupo social nos encontramos con una situación muy paradójica: tenemos dos posibles barajas de cartas/códigos para llevar a cabo nuestro juego en función de los valores e intereses que tengamos. Existe una enorme diferencia sobre el uso de las normas por parte de un psicópata, que no presenta ningún reparo en manifestar un enorme conocimeinto sobre sus derechos, una capacidad de defender sus deberes muy exagerada y una doble moral manifiesta: el psicópata puede soltarte un seminario sobre la puntualidad el día en que ha llegado tarde a una reunión; o puede llegar tarde todas las mañanas y el momento en que se presneta puntual confrontárselo al resto de participantes. Es en ese tipo de ejemplos en los que se nos genera un conflicto ético severo: ¿Podemos correr el riesgo de convertirnos en policías de la moral y discutir cada día sobre debates que conducen a un conjunto vacío de objetivos?¿Debemos priorizar los derechos comunes, a pesar de ser conscientes del grado de descomposición que ese discurso va a sufrir y del que vamos a ser cómplices por acción u omisión? ¿Necesitamos generar una corriente de Bien común o conseguimos un fin más noble sacrificando nuestros deseos para que los psicópatas del mundo no lleven a cabo sus intereses?
Evidentemente y por desgracia, estas preguntas no tienen respuestas globales. Ni siquiera los casos individuales son de solución sencilla. Obremos en conciencia, pues.
Tengamos en cuenta las frases propias de estos personajes.
"No le debo nada a nadie, nadie ha hecho nada por mí, no tengo que hacer nada por nadie"

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