Si tú ya no sabes si eres el agresor o la víctima, si eres culpable o inocente, si eres ofensor u ofendido, si estás vivo o muerto (o inerte en una anestesia buscada, deseada y perjudicial)...
Es muy probable que el cobarde haya estrechado el cerco hasta dejarte indefenso. Indefensa, normalmente.
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