Por lo menos, un mensajero divino. Le ha regalado un colar de 3.500 € a un mendigo, lleva un crucifijo de aluminio que le hizo su padre (carpintero metálico) para que le proteja, tiene unos hijos horribles a los que cuida con toda la paciencia del mundo, ha sobrevivido a la enfermedad mental, al alcholismo crónico, a las secuelas neuropsicológicas más que evidentes que le ha dejado un estilo de vida absolutamente autodestructivo. Su mujer ha vencido al cáncer por dos veces, han tenido infinidad de peleas entre ellos y con muchos otros miembros del mundillo del R´N´R.
Sigue vivo, no muy lúcido pero vivo. a veces resulta patético (ese paso de la rana, ese olvidarse de las letras de sus canciones, parar un concierto para ponerse las gafas porque no leía bien en el monitor...).
Ha perpretado crímenes diversos: agresiones a su mujer; delitos intelectuales contra bajistas y baterías a los que ha borrado de los discos, regrabándolos con otros mercenarios; ese programa de televisión tragicómico en el que no sabes si en muchas ocasiones sigue (mal) un guión o realmente esta así de tarado; se ha peleado con su amigo de toda la vida por un dinero que no le hace falta a ninguno de los dos, por unas canciones que escribieron entre los dos, por una cuestión de orgullo y soberbia que no pega en hermanos de sangre y leyendas...
Ha sufrido la leyenda negra del satanismo, debido a unas portadas de discos que, desde luego, él no hacía. La historia de la rabia contagiada al arrancarle la cabeza a un murciélago es mentira. Lo que no es mentira es que llora cuando alguien le dice que lo admira, que se ríe como un niño pequeño y que est tan generoso como para dar una limosna de 3.500€.¿O eso lo hace cualquier estrella del rock, por muy millonario que sea?
Ozzy es un caso clínico que merece ser estudiado en la Psicología y la Psiquiatría: el caso O.O.
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