Vivimos días extraños en los que la imagen de honestidad de una persona vale más que sus demostraciones de facto sobre su nivel de responsabilidad, sus valores personales o sus capacidades y competencias referidas al puesto que ocupa o pretende ocupar y para el que se somete a pública evaluación.
A cambio de mantener esa imagen, somos capaces de ocultar información, maquillar nuestros resultados, manipular los datos, esconder nuestra vida privada..menos mentir de forma didercta, cualquier tipo de manipulación.
¿No son todas estas formas maneras viciadas de deshonestidad?
No duda sobre su honradez, pero no me cabe ninguna duda sobre su incompetencia.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario