Gracias a la polémica sobre el juego limpio, la ética en el deporte y la amistad que ha supuesto esta fábula creada alrededor de Alberto Contador y Andy Schleck, he recordado algunos pensamientos sobre el ciclismo que, al menos para mí, simbolizan muchas de mis reflexiones.
El deporte profesional de la bicicleta es capaz como ninguno de representar la doble molral y el "todo vale", unificado en la espiral autodestructiva que suponen las mentiras por acción u omisión que los ciclistas y sus propietarios generan de manera contínua.
El "Fair play" de atacar o no en los avituallamientos, no aprovecharse de las caídas, no sacar tajada de las averías...todas estas normas no escritas quedan reducidas a la nada cada año con la lista de cazados en controles antidopajes y registros domiciliarios.
¿O lo importante no es lo que hacemos sino que no te pillen?
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