No quisiera extenderme mucho sobre las drogas permitidas por el sistema recaudatorio. Existen numerosos debates que sitúan las posturas a favor o en contra. Puesto que en ningún momento de este ensayo se han emitido opiniones acerca de la bondad o maldad de los tóxicos, manteniendo el espíritu crítico y la intención de hacer preguntas más que ofrecer respuestas dogmáticas, me voy a limitar a exponer las cuestiones que considero necesarias:
¿Dónde podemos ubicar las adicciones legales? ¿Justifica su legalidad los daños que provocan?
El alcohol es la sustancia principal en la mayoría de los atendidos, accidentes de tráfico, delitos cometidos por violencia de género. Su consumo está permitido, alentado, jaleado, socializado, convertido en un ritual de paso hacia la edad adulta, vinculado a fiestas culturales, religiosas, celebraciones deportivas. Difícil escapar de la influencia del alcohol en esta sociedad nuestra.
El tabaco es la sustancia que supone mayor gasto sanitario y muertes al año, tanto por acción directa en cáncer de pulmón y enfisema como en alteraciones coronarias. De hecho, el inicio en edades tempranas supone una correlación directa en muerte temprana. Suele estar vinculado su consumo a rituales sociales, siendo bastante complicado abandonar el consumo y bastante sencillo recaer en su uso.
El juego, socialmente bien visto, puede suponer adicción por sí mismo, por combinación con otras sustancias, como puente hacia ellas, como indicador de recaídas...Relacionado con trastornos compulsivos, desórdenes comportamentales, deudas. Múltiples vías de riesgo: loterías, quinielas, tragaperras, apuestas por Internet...
¿Y los efectos de estas adicciones legales?
Problemas familiares, conflictos de pareja, deudas y préstamos imposibles de ser cubiertos, aislamiento social, ausencia de actividades provechosas de tiempo libre, absentismo y accidentes laborales, engaños y fraudes a determinados organismos (Seguridad Social, Servicios de Empleo, Servicios Sociales), problemas educativos en los hijos, desatención de los hijos y los dependientes a cargo...
Demasiado para que pasen tan desapercibidas como sucede. O para banalizar su uso como hacemos en muchas ocasiones en nuestra comunidad autónoma. En cualquier fiesta local, sin ir más lejos. Pónganle nombre: las Cruces, la Feria, Carnavales…
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