Hoy puedo escribir sobre la frustración porque la he sentido de veras.
Frustración es cuando tú quieres dedicarle un premio a tu mujer y tu hija, porque son lo mejor que te ha pasado en tu vida, y no se lo puedes dedicar porque lo han declarado desierto.
En ese momento, tienes tantas ganas de decirr tacos con toda la fuerza de tus pulmones que lo que debes hacer es sonreir, felicitar a los ganadores, despedirte de todos ellos y, al quedarte solo en el coche, gritar hasta quedarte afónico, con un hilillo de voz. Entonces llamas a tu mujer y tu hija y les pides perdón por no haber estado tres días con ellas.
Eso es la frustración. En estado puro.
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