domingo, 10 de enero de 2010

¡ESCÚCHAME!

Cada cierto tiempo me gusta repensar sobre "El mosaico de la Misericordia" de R. O´Donnell, para que no se me olvide que no sé más que nadie sobre sus problemas, que a veces ayudar es tan solo escuchar.



¡Escucha!
Cuando te pido que me escuches y tú empiezas
a aconsejarme, no estás haciendo lo que te he pedido.
Cuando te pido que me escuches y tú empiezas
a decirme que yo no debería sentirme así,
no estás respetando mis sentimientos.
Cuando te pido que me escuches y tú piensas que
debes hacer algo para resolver mi problema,
estás decepcionando mis esperanzas.
¡Escúchame! Todo lo que te pido es que me escuches,
no que me hables ni que te tomes molestias por mí.
Escúchame, sólo eso.
Es fácil aconsejar. Pero yo no soy incapaz.
Tal vez me encuentre desanimado y con problemas,
pero no soy incapaz.
Cuando tú haces por mí lo que yo mismo puedo
y tengo necesidad de hacer, no estás haciendo otra cosa
que atizar mis miedos y mi inseguridad.

Pero, cuando aceptas, simplemente, que lo que siento
me pertenece a mí, por muy irracional que sea,
entonces no tengo por qué tratar de hacerte comprender más,
y tengo que empezar a descubrir lo que hay dentro de mí.
Así que si quieres ayudarme tan solo escúchame.

Y si quieres, luego te escucharé yo a ti,

No hay comentarios: