Y en medio del Infierno me encontré con el milagro de la condición humana. Entre toda la suciedad y la podedumbre aparece un oasis de dignidad, un grupo de personas que luchan cada día para no renunciar a esa condición humana, por ser y sentirse libres, por vivir y no sólo por sobrevivir, por resistir frente a las tentaciones del Infierno, con toda la humildad y la pobreza pero con la cabez alta y la conciencia tranquila.
Enhorabuena, chavales. Por vuestra lección. Por vuestra dignidad.
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