martes, 10 de noviembre de 2009

Relatividad

La Teoría de la Relatividad consiste en que ahora todo lo que no esté relacionado con mi mujer y mi hija (incluyendo este blog) me importa la mitad de la mitad que hace dos meses.
Todo lo relacionado con mi mujer y mi hija me importa más que mi propia vida.

Soy papi...

..muy papi, soy papi, muy papi, de verdad.
Las quiero mucho, las quiero tanto, las adoro, adoro de verdad.

Cantadlo con ritmillo de swing y disfrutad del momento.

jueves, 10 de septiembre de 2009

HOY

Ya no existe la demagogia, el trabajo no me agobia, no me asusta que ayer pudieran haber matado a un amigo mío en Ciudad Juárez, no me arrepieno de los errores cometidos o por cometer, no recuerdo los fracasos, no me avergüenzo de los falsos amigos...Hoy va a nacer mi hija y eso es lo único que me importa: que ella y mi mujer acaben bien el día. Que sean felices, muy felices. Eso es hoy.

Hartazgo

Estoy harto de las mentiras convertidas en dogmas, de la gripe A, de la gripe aviar, de que los inmigrantes traigan la gripe, de que los inm igrantes vayan a destruir España, del carísimo Efecto 2000 del que ya no nos acordamos, de las armas de destrucción masiva, de la epidemia del XTC que permitió la plaga de la cocaína, de la demagogia de los impuestos directos o indirectos, de los fraudes de los funcionarios que entrana a trabajar para desayunar...
Harto de demagogia y de que los putos españoles lo sigamos consintiendo, jaleando y haciendo. Es que nos lo merecemos.

lunes, 10 de agosto de 2009

VUELO SIN MOTOR

¿Alguna vez has volado sin alas?¿Te ha dado el viento en la cara?¿Has notado el vacío en el estómago y la boca seca del miedo absoluto a caerte al vacío? Es una sensación que te obliga a sentirte libre. Porque no hay nada más pequeño que tú, no hay nada más grande que el cielo y el sol, no hay nada mejor que ser uno con el viento. El viento soplando alrededor de tí, dándote en la cara, haciéndote disfrutar. Volar, como Ícaro, como Leonardo, como tantos otros. Genial.

lunes, 3 de agosto de 2009

UNIVERSITAS

El día anterior a mi primera matriculación en la Universidad mi padre me echó de casa. Fue por una discusión lógica dentro de su cabeza: yo estaba obligado a ser un hombre de provecho y estudiar para ser un empresario como él; sin embargo, mis intereses iban más por ser un hombre de Letras, a pesar de haber sido obligado a estudiar la opción A (Física, Química, Matemáticas y Dibujo Técnico) entregando en mi instituto un sobre de matrícula completado y cerrado en casa por sus propias manos. Para él mi inquietud por el estudio del ser humano, la filosofía y la lectura en general era una cuestión de sexualidad (en concreto, aunque con peores palabras, de homosexualidad) y la consecuencia de mi estado habitual de vagancia y pasotismo. Ese pasotismo no era óbice para que yo trabajara todos los veranos como albañil en la empresa paterna haciendo obras públicas (o sea, calles) a pesar de mis notas que, tras estos premios y apremios, iban reduciéndose progresivamente. El fin de todo este conflicto fue que mi primera noche en mi ciudad universitaria estuve tirado en un parque en construcción, con un cacho de espuma de colchón como almohada y tapado con unos cartones. Sin dormir y destrozado física y moralmente fui a la Facultad de Letras a matricularme. Tan hundido iba que una asignatura que era optativa entre dos posibilidades me la eché a cara o cruz. Salió cara, creo que al final esa moneda me ha dado suerte (muchos años después, eso sí). La asignatura que salió cara se ha convertido en mi segunda carrera.
El paso siguiente fue deambular por las calles buscando un agujero donde esconderme. Encontré un palacio cortesía de unos vividores amigos míos que se ganaban el vicio (porque el pan se lo pagaba su padre) jugando a las cartas en timbas ilegales que se celebraban en pisos de estudiantes y colegios mayores. Descubrí ahí una gran habilidad para contar cartas (lo que me valió el sobrenombre de “Rainman”, por la película de Dustin Hoffmann) y para no mostrar mis sentimientos. Esa habilidad no me ayudó gran cosa, más bien me hizo endurecerme más y más cada día.
Esa dureza me permitió sobrevivir a pesar del gran dolor por la ausencia de mi familia y el rechazo absoluto de mi padre. Tan extrema era su intención de borrarme de su vida que un día se presentó en el piso de mis vividores amigos (lo que me supuso una pelea a puñetazos con el chivato hermano de una amiga de mi padre) para supuestamente tomarme un café con él y charlar amistosamente. Mi sorpresa fue mayúscula al encontrarme en la cafetería con el abogado de la familia (las empresas se iban complicando a medida que su dipsomanía iba aumentando y requerían de presencia continua de asesores legales) y recibir la noticia de que cualquier información que quisiera transmitir o recibir tenía que ser a través del abogado. Flipa, colega. Todo eso adornado con una enorme cantidad de tacos relativos a mi hombría y mi falta de valor y volumen testicular. Dicho esto, y sin pagar el café, se levantaron ambos dos y me dejaron sentado en la mesa con la cara como un cuchillo y unas ganas enormes de romper a llorar. En mi vida me he sentido más rechazado. Por mi propio padre.
Encontré en este rechazo la excusa que me hacía falta para perder la poca gana de complicarme la vida que tenía en ese momento. Dediqué la mayor parte de los siguientes tres años a utilizar cualquier cosa y a cualquier persona que se me pusiera a tiro para tapar mis carencias: miedos, inseguridades, dudas, complejos…No quisiera entrar en detalles acerca de esto, la verdad es que me siento bastante culpable de haberle hecho daño (ya sea físico o moral) a otras personas que no tenían responsabilidad en mi situación. Una vez, años después, me encontré en un bar con una chica con la que había tenido relaciones sexuales y a la que había dejado tirada mientras dormía; yo aproveché su sueño para escabullirme como un ladrón. Al verme tiempo después se me plantó delante y me espetó: “Y yo creía que había encontrado a alguien especial”. Me dolió ver que tenía razón y aceptar en lo que había llegado a convertirme. En una bestia. En un animal.
Quizás eso fue lo peor de todo. Era cierto que estaba haciendo daño a personas que no se lo merecían. El problema eran los motivos por lo que terminaba haciendo ese daño. Estar solo, no tener apoyos, no recibir ayuda, no tener a nadie capaz de decirme “No puedes hacer …” me iba convirtiendo de manera cada vez más acelerada en una sombra del chaval ilusionado que quería leer, escribir, estudiar, investigar, disfrutar, ver cine, charlar de libros…La excusa de la soledad no servía cuando reflexionaba y miraba en mi interior. Sabía que no quería vivir toda mi vida con odio ni con rencor. Sabía que por el camino que iba me iba a convertir en un amargado lobo solitario. En un Don Nadie.
Hay un momento en que no te puedes engañar. En que por muy borracho que esté, por muy drogado que estés, por mucho que te rías y que le pases el brazo por el hombro a algún colega tú sabes que estás solo. Que todo es mentira. Que no hay nadie que te conozca de verdad. Que no te has permitido el lujo de dejar a ninguna persona entrar en tu corazón y tu mente. Te lo estás perdiendo, macho. Vas quemando etapas y cada vez te queda menos energía, menos ganas, menos fuerza, menos horizonte, menos salida del túnel…Llega un momento en que tú lo sabes, no hace falta que nadie te lo explique. A veces, ni siquiera hace falta una explicación.
La facultad era una especie de refugio para mí. Lo poco que iba me servía para reconciliarme con la vida, me insuflaba una energía y unas ganas de seguir luchando que no encontraba en ninguna otra faceta de mi mundo. La biblioteca me parecía un laberinto mágico, lleno de rincones con tesoros ocultos, manuales de trato personal, poemas y novelas llenas de ilusiones, libros de filosofía de la moral, estudios sobre el ser humano…Oxígeno para mi cerebro embrutecido. Esperanza para mi alma anestesiada. Volver a ser yo, puede que no el mejor yo posible pero sí un yo bastante aceptable. Detrás de la capa de cinismo que me pinté quedaba un poquito de madera de calidad aceptable que todavía se podía aprovechar.
Volví a disfrutar del contacto humano, sano y sin interés. Volví a reírme sin fingir ni mostrarme escandaloso, volví a hablar de mí, volví a escuchar a una persona hablando de verdad. Aprendí de nuevo, en lo académico de personas maravillosas a las que se notaba disfrutar en su trabajo; en lo personal de tener unas metas y equivocarme para conseguirlas.
Las asignaturas me las iba sacando poco a poco. Dejé de vivir con los golfantes por cuestiones puramente médicas: tantas mentiras me ponían enfermo. Empecé a trabajar por cuestiones meramente alimenticias en puestos sin cualificación ni contrato. A veces sin dignidad siquiera: albañil, haciendo mudanzas, ayudando a elaborar el catastro, vendiendo seguros…Me especialicé en la hostelería. Trabajo fácil si eres malo, bien pagado si eres bueno. Era educado, no era feo, estaba cansado de ser un vividor y me apetecía ganarme algo por mi propio esfuerzo. Aprendí un oficio que me sirvió bien durante gran parte de mi vida. No puedo renegar de ello, sería bastante injusto por mi parte.
Volví a casa, mi padre salió de ella. Fue duro, fue bonito, fue triste, fue…Fueron tantos sentimientos que había ocasiones en que se te olvidaba todo lo que había pasado y destelleaban fogonazos de recuerdos buenos, malos y peores en tu cabeza. Casi podías verlo detrás de tus ojos, tan solo cerrando y apretando fuerte. A pesar de eso, volví a poder dormir por las noches, un auténtico lujo. Y dejé de soñar con la escena del café y el abogado. Eso sí, tras la tormenta se presentó una realidad de pobreza y desamparo que nadie sabía cómo se podría terminar.
El Estado español nunca tuvo a bien darme una ayuda económica ni material. Ni dinero, ni libros, ni bonos de autobús… Miento, una vez me concedieron una beca con tan buen criterio y conocimiento de mi situación que el dinero lo ingresaron en una cuenta que teníamos a medias como titulares mi padre y yo. El hombre, Dios lo tenga en su Gloria, se bebió toda la pasta a mi salud. Descanse en paz.
¿Para qué iba a querer yo una subvención, teniendo restaurantes y discotecas donde trabajar? Gracias al PSOE y al PP yo he aprendido lo que significa el trabajo duro, la constancia, la humildad, la disciplina, el miedo a perder un trabajo, el aceptar trabajar sin contrato para poder pagarme los estudios y aportar dinero en mi casa para colaborar con mi madre y hermanos. Debo ahora dar las gracias a sus señorías de los partidos políticos que eligieron mostrarme ese camino de duro aprendizaje: Muchas gracias, señorías. Por cierto, ¿han probado ustedes a estudiar un mes de Junio (o de Septiembre, que para el caso es lo mismo) después de estar 16h de pie corriendo de mesa en mesa o de un lado a otro de una barra? Ah, perdón, que muchos de ustedes no han terminado sus estudios universitarios. Enhorabuena, a pesar de su formación han prosperado ustedes en la vida y son un gran ejemplo para la juventud (sic).
Parece un milagro, pero a partir de ahí la tranquilidad y el disfrutar de los (pocos) momentos de lectura y estudio convirtieron mi vida en algo apasionante. Conocer a un persona a la que amar y regalar libros de Saramago, ir poco a poco terminando la carrera, apreciar el mérito de tu trabajo diario consigas o no la recompensa de la nota final, utilizar la cordura y renunciar a hacer algún examen para el que no has estudiado (porque no has tenido tiempo material) lo suficiente, repasar materia en los autobuses (¡bendita Alsina Graells del Sur!), salir a correr el día antes para llegar relajado a las pruebas…Sobre todo, disfrutar de dar lo mejor de mí mismo cada día. De amar la vida y mostrarlo. De querer a las personas que valen y decirlo cada día, con palabras y hechos. De ser feliz y demostrarlo. Hasta hoy.
Ahora que estoy “Calvius, gordus, lentus” me doy cuenta de lo afortunado que soy. Mi fortuna me ha llevado a ser licenciado en la titulación universitaria que yo he querido elegir, estar actualmente cursando estudios de otra licenciatura y tener el privilegio de trabajar en la materia que he estudiado. Además tengo la inmensa fortuna de ser tutor externo de los alumnos de último curso de la licenciatura que he estudiado. De ayudarles a entender que los estudios sirven si tú los haces valer. Que las personas están por encima de los títulos. Que el trabajo vale tanto o más que el dinero. Que la universidad sirve para mucho más que acumular conocimientos. Y respetar que tarden su tiempo en encontrar su camino del mismo modo que yo tardé en encontrar el mío.
Eso implica el intentar transmitirle, desde mi vivencia, la ilusión y el compromiso necesarios para ser fiel a ti mismo, por muy duras que se te pongan las cosas. Si disfruto con lo que hago, tengo que decirlo y demostrarlo. Si amo mi trabajo tengo que expresarlo con mis hechos. Si quiero a las personas tengo que cumplir con mis compromisos. Y procurar ser feliz. Muy feliz. Gaudeamus igitur…

MUNDO

¿Cómo puedo cambiar el mundo si ni siquiera puedo cambiar yo mismo, ni siquiera estoy dispuesto a renunciar a alguna de mis inmensas comodidades de español de clase acomodada?
¿ Si para mí la montaña es una pista de atletismo vertical por donde correr sin control ni medida?
Soy un ruralita. Adoro la montaña como espacio de vacaciones, como templo de ocio, como paisaje privilegiado….
Me levanto una mañana y veo que ese espectáculo natural ha ardido. Ha sido una consecuencia lógica del abandono, de la desidia, de la acumulación de desperdicios naturales que nadie recogió, que ninguna familia hizo leña y utilizó como combustible natural para calentarse y hacer de su chalet un hogar acogedor. Esos restos se mezclaron con basuras plásticas, con botellas, con latas…con todos aquellos envases que no quisimos reaprovechar.
No nos dimos cuenta de que en realidad para nuestro planeta Tierra nosotros somos poco más que acumulaciones de bacterias eucarióticas que se alimentan de ella, que parasitan sus nutrientes sin devolver nada a cambio. Pero no somos las primeras generaciones de bacterias en la Tierra, no somos la primera especie de organismos pluricelulares que la madre Gaia elimina antes de desaparecer. Nosotros nos creemos únicos, particulares, geniales. Somos los más grandes depredadores de la historia, más que los dinosaurios, ¿más que los virus?
No sabemos nada del lugar donde vivimos, no aceptamos que en realidad somos la carcasa que utiliza nuestro código genético para perpetuarnos. Nos creemos inmortales y nuestro paso por la madre Tierra va a ser un segundo de su vida. Un segundo de su muerte.
La mataremos, sin dudarlo. La quemaremos sin parpadear. Fundiremos sus tesoros en lingotes, dejaremos la escoria en su superficie a cambio. Horadaremos su corteza como una venganza a su bondad, por poner sus riquezas en nuestras avariciosas manos. Nos creeremos más listos que cualquier otra especie natural, animal o vegetal.
Mi montaña ardió. Me dio igual, me busqué otra en otra ciudad y me dediqué a hacerle lo mismo: a disfrutar sin medir las consecuencias, a rechazar mi responsabilidad como parásito, a olvidar mi compromiso como ser vivo.
Quizás es que no estoy vivo, que mi anestesia es tan profunda que no llega hasta mi corazón el lamento de mi madre Tierra, que el duelo por la muerte de mi monte se bloqueó como el agua de un torrente, como las presas gigantes taponan y destruyen el cauce natural de los ríos y ayuda a que la vida se desangre. De una manera tan brutal y primitiva que no puede denominarse más que como “humana”.
¿Cómo puedo cambiar mi planeta si ni siquiera puedo cambiar yo mismo?
No lo sé. Te prometo, madre Tierra, que no lo sé.

sábado, 27 de junio de 2009

Ética: Éxito

El día que nadie te tiene que decir si eres bueno o malo y que tú le puedes decir en la cara a una persona que no tiene razón y que no le vas a permitir que se niegue a atender a alguien. Eso es éxito. Y que se jodan los integristas y los puros de corazón.

Volver a casa

Hacía tiempo que no encontraba nada que decir, nada que contar. Desde hace unos meses estaba encerrado entre la ciencia básica y la ficción más creativa. El hecho es que necesitaba volver a reflexionar sobre mí y mis intereses e inquietudes. He vuelto, y cada vez tengo más cosas que decir. Felicidades, la fiesto no ha terminado, todavía no volvemos a casa.

domingo, 10 de mayo de 2009

Un día perfecto

El día perfecto existe. Y no necesita lujos, sustancias, viajes, experiencias salvajes, subidones...
Hoy ha sido un día perfecto porque ha estado lleno de amor y ternura. Te adoro, vida mía.

Cambiar

¿Cómo puedo pretender cambiar el mundo si ni siquiera soy capaz de cambiar yo mismo?
Alguien me tiene que ayudar a saber cómo cambiar cuando yo no lo sé.

viernes, 24 de abril de 2009

Pérdida

Solo puede haber algo peor que perderte.
Hacerlo por no saber cómo amarte.

Niños perdidos

Un día un niño perdido se olvidó de dónde venía y se convirtió en una bestia asesina que dañó a su mujer.
Nunca te puedes olvidar de dónde vienes. Nunca.

Nombres

Nunca imaginé lo que significa un nombre hasta que le tuve que buscar a mi hija un nombre que fuera bonito, adecuado para ella e imposible de convertir en mote o rima despectiva. Nunca me lo imaginé.

Libertad

¿Has corrido alguna vez hasta que te ha dolido el pecho? ¿Como si te fuera la vida en ello? ¿Alguna vez te has quedado sin fuerza en las piernas del esfuerzo?¿Te ha granizado sobre tu cabeza mientras corrías por el monte?¿Has gritado alguna vez de alegría?¿Has extendido tus brazos como si fueran las alas de un avión?
Tú te los pierdes. Yo me siento libre cada vez que puedo.

martes, 21 de abril de 2009

Identidad

Me pusieron el nombre de mi padre, después me dieron un apodo.
Yo lo he convertido en quien soy hoy en día.
Yimi. Sólo Yimi.

Pérdida

Sólo puede haber algo peor que perderte.
Saber que te he perdido por no saber cómo amarte.

TIC

Me tiembla un ojo desde que sé que me tengo que enfrentar a lo que debía haber cortado hace mucho tiempo.
Mi ansiedad es mi condena por no querer verme como un traidor.
La pena impuesta por evitar el juicio sumarísimo.

Salvación

Algunas veces he tenido la impresión de que el mundo se derrumba encima mía y me aplasta.
Otras veces he apretado los dientes y buceado entre los escombros para salvar el alma de otra persona. Pero siempre salvar. Nunca hundir en los escombros.

Dogma

Creo en mi mujer como la mejor mujer del mundo, la más bonita, tierna y fiel compañera que me merzco en este mundo.
Te adoro, vida mía.

Infarto

No será nunca por un problema, ni por la muerte de un ser querido.
El infarto me vendrá un día fregando los platos y pensando en todos los hijosdeputa que atiborran mi mundo.

viernes, 10 de abril de 2009

Verdades como puñetazos de sentimientos: Rabia

El pecho se me inflama, tengo ganas de gritar tacos con toda la fuerza de mis pulmones. Quiero perder el control, noto tanta tensión en mis músculos que soy como una cuerda a punto de romperse, aprieto los puños y abro la boca. Todo los demás es fluido. Como mi propia rabia.

Verdades como puñetazos de sentimientos: Culpa

Te hice daño, lo siento. No te lo reconocí, no lo dije nuca. No utilicé mi verbo fácil y fluido para pedirte perdón igual que lo utilicé en muchas ocasiones para que tú me pidieras perdón a mí. No me quise fijar en tu cara ni en tus ojos para no sentir los pellizcos en mi interior. No volví a hablar del tema. Nunca más. Hice como si nunca hubiera pasado. Como si no me sintiera culpable de haberte hecho daño.

sábado, 4 de abril de 2009

Verdades como puñetazos de sentimientos: Deseo

Daría lo que fuera por poder estar contigo una vez más, diez veces más, mil veces más. Cada vez me atraes más, es magnético, es físico, es orgánico...
En realidad es químico, Porque siempre hubo química entre tú y yo. Y te deseo como siempre. Una y mil veces.

lunes, 30 de marzo de 2009

Verdades como puñetazos de sentimientos: Terror

No hay peor miedo que el miedo a verte solo. Por ese motivo hay muchos terroristas que no necesitan gritar, ni pegar. Tan solo con un gesto, con una mirada, no contestar a una pregunta tuya...te pueden destrozar la vida. Tu vida.
Porque la suya hace mucho tiempo que la destrozaron. Desde el momento en que eligieron esa manera de querer, esa forma de que les quieran.
Amar para no sentir terror.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Verdades como puñetazos de sentimientos: Lágrimas

Lágrimas son verdades o mentiras, son armas o instrumentos, son amenazas o comprensiones, son chantajes o cesiones, son humanas o son puro teatro. Las lágrimas son lo que tú quieras que sean.
Sé sincero con tus lágrimas. No las reprimas ni las uses para fingir.
No es más sensible el que más llora ni es más hombre el que no lo hace.

domingo, 8 de marzo de 2009

Laberinto

Siempre me gustaron las bibliotecas. Para mi gusto tienen todo lo necesario para ser feliz: silencios absolutos y respetuosos(tan difícil de conseguir en la vida cotidiana de estos días extraños nuestros), nadie que te mire directamente a los ojos con intención intimidatoria o pretenda demostrar lo fuerte y bravucón que es(algo que por mi condición endeble y ciertos problemas de dioptrías he sufrido desde muy pequeño), ninguna humillación por mi incapacidad para la actividad física(también han sido habituales en mi vida los comentarios de blando y torpe) y ,para hablar también en términos positivos, todo un mundo( o mejor dicho, varios universos) que viven en mi imaginación.

Yo he visto cosas que vosotros, mortales no podéis imaginar; he viajado por países y planetas que la mayoría ni conocéis por el nombre, he hecho travesías larguísimas por todos los océanos, me he enfrentado a furiosos huracanes, tormentas en mar abierto, naufragios, motines a bordo que me han obligado a jugarme mi vida o mi alimento a la pajita más corta, he visto todas las posibles bestias marinas y terrestres por todos los mundos posibles( y también pro los imposibles).

He tenido los mejores aprendizajes, he estudiado Historia en Atenas y Roma, Teología en Jerusalén, Matemáticas en Mileto, Filosofía en Frankfurt, Literatura en Buenos Aires, Navegación en el Caribe, Astronomía en Tycho. He tenido los mejores profesores, he disfrutado de Platón, Suetonio, Montanelli, Casaldáliga, Pascal, Adorno, Haberlas, Borges, Bioy Casares y tantos más que me han ayudado a crecer y conocer.

He dado otra vuelta de tuerca a mi fantasía para creer en fantasmas, he buscado el tiempo perdido para imaginarme una magdalena; me he fugado de una prisión para vengarme, dejarme arrastrar por el rencor y después encontrar la futilidad de obrar solo para dañar a los otros; he creado una religión de amor y paz para morir cruelmente en su nombre y ser tratado como un hereje; he creado un superhombre y he visto la destrucción que ha provocado mi pensamiento distorsionado; he vomitado frente a la crueldad humana contra su semejante; me he enfrentado a la multitud que pretendía linchar a unos niños por el hecho de ser de otro credo diferente (pero igual).

He reído frente al absurdo de la magia baol y descifrado jeroglíficos para salvar la tierra, he llorado frente al dolor profundo de un padre que muere por sus hijas y que lo hace acompañado de un joven desconocido, he sido corsario y caballero en el mar Caribe, he pertenecido a una célula anarquista y llevado a cabo un secuestro en nombre de la libertad(que contradicción), he luchado por la paz en mil y una guerras de todas las épocas(mas contradictorio aún que lo anterior).

Me he leído libros que sólo yo conozco en ese edificio feo y gris por fuera que dentro tiene todas las luces y los colores. He sido el único en buscar el anillo antes de que fuera imagen y en llegar al final de una historia interminable, y cuando repetí sólo mi sello estaba de nuevo en la primera página. Bebí del río de la inmortalidad y con asombro creí que Judas podía ser el auténtico hijo de Dios y quise sacarlo fuera de la historia universal de la infamia.

Creo que sería incapaz de quedarme con un solo libro, espero no tener nunca que decidir. A pesar de eso sí he sido capaz de elegir un tomo al azar y leerlo hasta el final, porque todos estos tesoros a veces parecen ser islas desiertas y tienes que creer en ellos para que al final te den una recompensa.

Ahora veo que cada vez hay menos libros con hojas blancas y más con el amarillo del tiempo. Cada vez me tropiezo con menos personas por los pasillos buscando su misterio, a veces hay muchas sentadas con sus aburridos apuntes fotocopiados. Por suerte esas rachas son cortas y tan solo aparecen tres veces al año. Ellos se lo pierden, que se queden con su Internet y sus videojuegos. A mis 35 años siempre preferiré imaginarme mis aliados, adversarios, contrincantes, amigos, amantes…que ver su imagen fría e impersonal en una pantalla. Sus nombres, sus voces, sus rostros imaginados ya forman parte de mi vida.

Cuando tenga hijos les leeré cada noche 10 páginas de las mejores novelas de aventuras. Aunque no sepan descifrar lo que les cuento. Ya lo entenderán algún día.

HÉROES

En la pantalla de mi mente yo he visto cosas que vosotros, humanos, no podríais imaginar. Me he visto volando en un X-Wing sobre la Estrella de la Muerte. He huído de un Templo en Centroamérica mientras un montón de indios me lanzas flechas (creo) envenenadas. He recorrido el desierto australiano buscando gasolina con mi coche. He volado con un bimotor sobre el desierto del Sahara, tomando fotos para los alemanes mientras una belleza morena me mira y sonríe. He viajado por el tiempo y el espacio buscando nuestro destino. He sido ladrón de joyas internacional por los tejados de Montecarlo, boxeador en el Madison Square Garden (¿Has visto como no me has tumbado?), bandido en Bolivia mientras las gotas de lluvia caen sobre mi cabeza, estafador de estafadores, le he hecho trampas a los tramposos, he mentido más de lo que una persona puede imaginar para salir de un interrogatorio policial y he fingido ser un maldito tullido ( y mi nombre es Kaiser Sozé), he dedicado mi vida a vengarme de los que me mandaron a la cárcel al castillo de If…He vivido.
Porque todo lo que me he imaginado era real, al menos para mí. Porque muchas de esas historias las he hecho mías y han sido diferentes en mi imaginación. Para mí, Rizzo puede seguir vivo y vivir con Joe, Lester Burnham puede enmendar su vida triste y apagada y no morir, Travis se puede convertir en un ser humano y no salir a destruir la suciedad de la ciudad (y no darnos la prometida lluvia de fuego que nos purificará a todos…), para mí todos estos personajes merecen una segunda oportunidad.
Como yo. Necesito intentarlo otra vez, necesito más tiempo, necesito más historias, inundar mi imaginación con más mujeres bellas, hombres apuestos, villanos en el límite de la humanidad, tramas sin fin ni solución…
Por favor, que alguien me proporcione más películas. O todos estos recuerdos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de …

TORMENTA

De pequeño me fascinaba el mar. Para mí que estaba vivo, siempre en movimiento, siempre impredecible. Me gustaba ponerme en la orilla y que me arrastraran las olas por la orilla. Adoraba el puerto, sentarme en los espigones y con las piernas colgando ver entrar los barcos por la bocana.Pero sobre todas las cosas adoraba ver las tormentas enla orilla de la playa. Mi madre siempre me ha dicho que soy un enfermo, que no es normal lo mío. Pero es que cuando escucho un trueno salgo disparado hacia mi dormitorio y me calzo las zapatillas de deporte, voy corriendo por el paseo y llego hasta la orilla de la playa de Poniente. Y ahí me quedo mirando fijamente esperando que caiga. Y llega el rayo que parte en dos el mar Mediterráneo, y crea un espectáculo natural donde la luz desborda mi capacidad de visión, donde los truenos retumban alrededor tuya, encima tuya, por todas partes, donde los colores son más intensos y ser convierten en un universo verdeazul. Donde tú eres un ser minúsculo. Y es ahí cuando empiezas a gritar. De alegría, de gozo, de disfrutar por estar chorreando de agua y no saber cuánta es de la lluvia y cuánta del mar. Y gritas por tener el privilegio de vivir en Motril. Y por estar vivo. Y por saber en ese mismo momento que estas vivo. Como el mar.

sábado, 14 de febrero de 2009

Ética:Dignidad

Y en medio del Infierno me encontré con el milagro de la condición humana. Entre toda la suciedad y la podedumbre aparece un oasis de dignidad, un grupo de personas que luchan cada día para no renunciar a esa condición humana, por ser y sentirse libres, por vivir y no sólo por sobrevivir, por resistir frente a las tentaciones del Infierno, con toda la humildad y la pobreza pero con la cabez alta y la conciencia tranquila.
Enhorabuena, chavales. Por vuestra lección. Por vuestra dignidad.

Ética: infierno

Un día bajé al Infierno, y nadie me guió. Fui porque quise, fue mi decisión, yo elegí ir, nadie me obligó. Pero no me esperaba lo que vi. Tullidos, enfermos, con las caras y los brazos cortados de navajazos, sucios, malolientes, tirados por el suelo, caminando descalzos, tuberculosos, con parásitos en el cabello, humillados y vejados, utilizados de cualquier manera por una gente más fuerte que ellos, depojados de toda humanidad, convertidos en animales...La corrupción de los protectores convertidos en los abusadores, en los que le ponen precio a todo y deciden quién merece vivir y quién arrastrarse por el suelo...
Nadie me preparó para lo que vi. Ningún ser humano nacido de una madre debería pasar por esto. Por el Infierno de San Juan de Lurigancho.

Ética: explotación

Los niños deben estar en el colegio. Los niños deben estar jugando en la calle. Los niños deben ser cuidados, comer bien, recibir atenciones, ser felices...
No es justo ver a un niño pidiendo dinero por la calle, verlo descalzo en un semáforo un martes por la mañana, verlo desnutrido y con los ojos tristes, que te pida por favor un sol para poder comer..
Ojalá tuviera diez soles para cada uno de los niños que he visto por las calles de Lima. O más de diez, ojalá tuviera dinero para montar escuelas y comedores para esos niños. Ojalá pudiera hacerlo y no pedirles nada a cambio. Nada más que pedirles que sean felices. Y pedírselo por favor. Por respeto.

Ética: cortesía

¿Alguna vez has ido a un lugar donde cualquier persona te saludara, te diera los buenos días, te indicara cómo llegar a una calle, te hablara con educación y amabilidad, intentaran que te sintieras agusto en su pais? Eso no me ocurre a mí en mi propio país, claro. En mi país me miran mal por la calle, me ignoran, vemos una discusión y seguimos hacia adelante, dejamos que cada uno haga lo que le de la gana...¿Cuál es el país rico y cuál es el país pobre?

Ética: Pobreza

Cuando llegas a un lugar pobre te das cuenta de lo miserables que somos, de nuestra mezquindad a la hora de aprovecharnos de su miseria y esa idea nuestra que nos hace creer superiores porque podemos pagarlo todo con nuestro dinero. El problema está en los intangibles que nunca seremos capaces de pagar, en descubrir qué haría yo si viviera en esas condiciones que sería capaz de hacer(o de dejar que me hicieran) para huir de toda esa pobreza. Entonces te das cuenta de que los ricos y los pobres son escalas que nos interesa tener a los favorecidos para poder colocarnos en posición dominante frente a los demás. Para tapar nuestra propia inferioridad, por supuesto. Para encubrir lo poco que valemos en realidad. Para no mostrar nuestra propia miseria, que es moral, por supuesto.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Ética: Escuchar

No puedo evitar escuchar las conversaciones de los demás, llámame cotilla si quieres, lo siento.
El problema está en que no puedo dejar de identificarme con el otro, a veces que quedo pensando si le puedo dar un abrazo a un desconocido que acaba de pasar un mal rato .
La verdad es que a veces creo que estoy un poco loco. Solo a veces.

Viaje

No me gustan las despedidas, los besos en los andenes, no saber qué puedo decir para expresar todo lo que siento en este momento por si fuera la última vez, por si esta vez no fuera capaz de volver, por si me faltara la vida.
Cada vez me cuesta más salir de casa.

Truco

El arte del ilusionista consiste en saber siempre lo que desea el otro, lo que anhela, aquello en lo que quiere creer.
Mi ilusión es ver cómo crece lo que nunca pude imaginar qué sucedería. Eso sí que es magia y no el truco del ilusionista.

Verdades como puñetazos de sentimientos: Ternura

Darte un beso en la barriga(o casi). Ponerle nombre a tu ombligo. Sonreír al mirarte cuando te despiertas. Desearte como un niño desea un abrazo.
Te quiero mucho, muñequita linda.

OJOS

No me atrevo a expresar lo profundo de este miedo, lo intenso de esta emoción, el gran aliento que sale de mi pecho e inunda el mundo de esa energía que tú y solo tú puedes percibir en este momento. No me pude nunca imaginar que mi mundo se viera tan pequeño desde otros ojos. Sus ojos.

domingo, 25 de enero de 2009

Verdades como puñetazos de sentimientos IX:Ilusión

Estoy deseando ver su carita, coger su mano, darle un abrazo, un beso, llorar al apretarlo fuerte contra mi pecho. Pong mi mano encima de la barriga en la que está protegido y rezo para que esté a cubierto mucho tiempo. Lloro al escuchar canciones, sonrío al imaginarnos caminando por la playa, tengo unas ganas locas de querer al mundo y soy capaz de perdonar cualquier cosa que me suceda.
Adoro esta vida. Nuestra vida.

Verdades como puñetazos de sentimientos VIII: Miedo

Esta semana he estado muerto de miedo. Me despertaba a media noche, sudando a mares, se me aceleraba el pulso, me veía a mí mismo en una encrucijada en la que nunca me había imaginado, tenía ganas de llorar...He estado aterrado.
Y me ha encantado estar muerto de miedo porque estamos esperando un niño. Y tengo miedo porque quiero que salga sano, y feliz, y que su madre esté bien siempre, y que me quieran mucho los dos.
Porque yo ya les quiero tanto que me da miedo perderlos. Qué gozada.

jueves, 1 de enero de 2009

Verdades como puñetazos de sentimientos VII: Envidia

Negarse a sentir es un amanera de ir poco a poco negándote a aceptar tus propios errores. ¿Qué es la envidia sana sino una manera de negarte a reconocer que deseas, anhelas y pretendes algo que ha conseguido otra persona?¿Por qué es tan negativo sentir envidia? ¿Acaso no la sentimos todas las personas?
Deberíamos darnos cuenta del daño que nos hace nuestra negación, la reducción de nuestros sentimientos en buenos y malos, en puros e impuros, en pecados y virtudes. Deberíamos criticar más los hechos y nuchísimo menos los sentimientos de las personas, deberíamos machacar a esos modelos de virtud capaces de destruirle al vida a los demás con el rodillo de sus valores amparados en sus religiones de la Edad Media.
Siento envidia de las personas que saben reconocer cuando los sentimientos son de verdad y cuando son falsos para quedar bien frente a los demás. Siento envidia de los que son felices. siento envidia de las personas que tienen hijos pequeños. Y voy a luchar con todas mis fuerzas para ser feliz, ser sincero y tener hijos. Ni sano ni insano.