Hubo un hombre que decia ser musulman y que se comía las judias con jamón apartando el jamón, la paella con cerdo apartando el cerdo, el cocido madrileño apartando el chorizo...Porque el Corán no decía explicitamente que no se debía dejar de comer aquellas cosas que estuvieran cocinadas con cerdo sino tan sólo la carne del animal impuro. Decía el hombre musulmán.
Eso sí: la fabada con tocino le ofendía en su religión, era un choque cultural, una falta de respeto y una demostración de etnocentrismo cristiano. Y de ninguna manera significaba que no le gustaran las judías. Eso no tenía nada que ver.
Tenía un Máster hecho en "Cómo convertir los conflictos de intereses en conflictos de valores".
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