sábado, 13 de diciembre de 2008

Niños perdidos III

Un niño perdido perdío una hija. La dejó en manos equivocadas, siguió senderos que no llegaban a destino, envió cartas, pidió informes, lloró, suplicó, malgastó dinero en buscar cariños que no eran su hija.
Un día se despertó diciéndose que solo quería a su hija y que iba a hacer lo que fuera necesario por abrazarla, besarla, quererla y cuidarla. Que ya no quería más drogas ni más dinero. que solo quería a su hija. Y cada vez que leía el nombre de la niña en un papel lloraba. Y ahora llora cada vez que la niña le llama papá.

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