miércoles, 31 de diciembre de 2008
Niños perdidos IV
Ese señor murió, y viajamos a un lugar frío y seco para acompañara a nuestro compañero niño perdido en esta última etapa. Y el niño se dio cuenta de que tenía muchos sentimientos enfrentados, que le dolía lo que no había tenido nuna, que echaba de menos a alguien al que no conocía, que temía convertirse en aquello que estaba muerto en un ataud. Y lloraba. Y no sentía consuelo en su interior. Tan solo más preguntas sin respuesta y mucho dolor.
Los otros niños perdidos le arropamos, le acompañamos al cementerio, le ayudamos a portar la caja y dejarla en su nicho. Y le dimos cariño y calor y apoyo y ayuda,y esperanza. Le dimos el aliento de los hombres que fuimos niños perdidos y descubrimos que el día que se muere ese señor es el día que te quedas definitivamente en paz. Tranquilo en tu interior. Aunque duele mucho. Y eso no te lo puede explicar nadie. Porque no es de la cabeza. ES DEL CORAZÓN.
Ética III
Eso sí: la fabada con tocino le ofendía en su religión, era un choque cultural, una falta de respeto y una demostración de etnocentrismo cristiano. Y de ninguna manera significaba que no le gustaran las judías. Eso no tenía nada que ver.
Tenía un Máster hecho en "Cómo convertir los conflictos de intereses en conflictos de valores".
Verdades como puñetazos de sentimientos VI: Rencor
"Tengo la conciencia tranquila" es la mejor manera de demostrar que algo me remuerde en mi interior, que una garra invisible me agarra las tripas y me araña como un gato en un saco. Y eso es el rencor. Me guste o no me guste.
Héroes
Entonces tú lo que eres es un don Nadie. Peor que el más miserable de los yonkis.
jueves, 25 de diciembre de 2008
Héroes
Pero ya no. Ya no puedo soñar con eso. Ya no puedo tener la ilusión de una vida "normal", no me sirve esa fantasía para coger fuerzas cada día y luchar.
Porque yo ya no lucho. Yo me rendí hace mucho tiempo. Hace ya años que dejé de esforzarme y pelear por ser una persona. Hace años que mi vida es la de un animal, tirado en la calle, luchando por una migaja, por un despojo de algo que se parece a la basura más que a la comida, buscando algo que me haga evadirme de la mierda de vida que estoy llevando.
Porque esto hace mucho tiempo que dejó de ser vida. Es más fácil así. Es sencillo arrastrarse cuando no te quedan sentimientos ni familia, cuano no tienes esperanzas ni ilusiones, cuando no te hace falta más que cerrar los ojos porque no te escuchas ni tu propio corazón.
Cuando la dignidad se queda en la casa, como la chaqueta. Colgada en el perchero.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
Héroes
La nieve cae en
Por lo menos mi abogado era un tío majo. Es el único que ha sido capaz de decirme que estoy tirando mi vida por la borda. Me hace falta más gente así, que deje de darme palmaditas en la espalda o que me hable como si fueran raperos tartamudos. Tengo que cambiar. Y sólo tengo 16 años.
domingo, 14 de diciembre de 2008
Ética III
¿Se debe cambiar? Sí, seguro.
¿Es necesario cambiar? Sí, por favor.
¿Puedo pedir a los demás que cambien? No, nunca.
¿A quién puedo pedir que cambie entonces?
A mí. Tan sólo a mí mismo.
Niño perdido V
Le volví a besar al irme y le di un abrazo muy fuerte. Le invité a comer juntos el día que él quisiera.
Tan solo para volver a contarme su historia. Porque su historia es como la mía. Como la de los demás niños. Triste y muy dura.
Niños perdidos IV
¿Es posible ser feliz y seguir siendo un niño perdido?
sábado, 13 de diciembre de 2008
Ética II
He tenido la desgracia de escuchar a cristianos de fe profunda cómo se colocan en posición de superioridad moral con otras personas, de obligar a las personas a conocer los Evangelios, a imponer su fe a quien no quiere que le hables de fe.
Un gran psiquiatra dice que hay que ayudar a los cristianos. Para él, todos somos cristianos aunque no creamos. Aunque él tampoco haga proselitismo de su fe.
Yo tengo claro de parte de quién estoy. Ayudemos a los cristianos. Aunque yo no sea creyente.
Niños perdidos III
Un día se despertó diciéndose que solo quería a su hija y que iba a hacer lo que fuera necesario por abrazarla, besarla, quererla y cuidarla. Que ya no quería más drogas ni más dinero. que solo quería a su hija. Y cada vez que leía el nombre de la niña en un papel lloraba. Y ahora llora cada vez que la niña le llama papá.
Verdades como puñetazos de sentimientos V: Dignidad
hubo un día que ese hombre necesitaba que otro hombre le hiciera una caricia, un gesto amable, una muestra de cariño. No había deseo sexual, ni había confusión entre los dos. Tan solo el afecto puro, sincero y leal de dos hombres que compartían y comparten una esperanza. Y los dos hombres se ruborizaron en su momento y se han reído hoy al recordarlo. Y para los dos era un gran día.
sábado, 6 de diciembre de 2008
Ética I
Mi ética es aprender cómo callar, enseñar cómo decir "no sé", cómo opinar, cómo perdonar, cómo pedir perdón, cómo hacer callar..
Es una pena la forma en que se ha banalizado el dar las gracias. Gracias sólo se deberían dar el último día.
Niños perdidos II
Ser niño-adulto de lágrima fácil, sonrisa amplia y sudor permanente.
Niños perdidos I
Verdades como puñetazos de sentimientos IV: Orgullo
El resto me sobra.
Verdades como puñetazos de sentimientos III
Supongo que esto es lo que me hace sentirme libre otra vez con la fiereza de siempre.
Verdades como puñetazos de sentimientos II
Ahora lo veo como una bendición, un privilegio, el lujo de reconocer la parte sucia de mí.
Verdades como puñetazos de sentimientos I
sábado, 15 de noviembre de 2008
Héroes
Puede que tan solo te haga falta imaginar qué edad tengo (aunque tengo que decirte que soy más joven de lo que te crees y que llevo así marcadas en mi cara las señales de la calle y la dureza de la supervivencia a la que a veces se limita mi vida), cuánto tiempo llevo en esta vida y qué futuro (eso si que es una ironía, esta vida que yo llevo no tiene futuro y yo no me puedo engañar con fantasías de libertad y placer ni falsas promesas acerca de cómo puedo salir de aquí ) me espera en esta vida. Mi vida es ya una caída libre, todavía no he encontrado el fondo pero sé que caigo. Y duele, no veas cómo duele caer.
Quizás no te lo creas pero yo no elegí esto. No me voy a excusar con mi familia ni con la mala bestia de mi padre ni con el barrio que me ha tocado para crecer y vivir ni con los golpes, las palizas, los insultos, las huidas, los regresos a las palizas, las detenciones, las agresiones, las violaciones…Quizás no te lo creas pero nunca fue algo premeditado. Quizás no te interese saberlo pero yo también creía poder tener una vida normal, con un trabajo normal, con alguien que me quisiera de verdad y no solo que me usara y tirara como si fuera un trapo…Pero no sabría decirte cuándo todo se torció. Sí sé que la culpa es mía, que el único responsable soy yo, que soy yo el que debe decidir y elijo esto porque…no sé por qué, pero sí sé que soy tan cobarde que ya no soy capaz de elegir otra cosa y tan solo quiero cada cierto tiempo algo que me haga olvidarme de la vida que llevo.
Tengo que decirte que tus palabras me hieren y que lo que piensas sobre mi me daña como no te puedes ni imaginar. Pero más me daña saber que son peores las heridas que yo me he provocado, las personas a las que he destrozado la vida y que son a las que más quiero y menos sé demostrarles lo que las quiero, más me daña saber que el peor maltrato es esta muerte que yo compro poco a poco y que me va comiendo por dentro como un parásito que yo mismo introduzco en mi cuerpo.
Porque eso sí que te lo quiero decir. A mí no me gusta esta vida. A mí no me gusta ocultar mi cara y no poder mirar a los demás a los ojos. A mí no me gusta tener que recurrir a paraísos artificiales en busca de un poco de paz sabiendo que todo es mentira. A mí no me gusta ser un esclavo de nadie y tener que callarme, vivir con miedo todos los días, todas las horas del día sin saber si alguien querrá hacerme daño o no, si alguien querrá destruirme o no, si hay alguien que se pase con lo que era un “juego” y el precio sea mi vida. Porque eso sí me queda todavía por perder, la vida. Sé que la dignidad, el orgullo y el amor propio se han quedado en alguna cuneta de la carretera y que será muy difícil que los pueda recuperar. O que nunca voy a olvidar todas las cicatrices que tengo, en mi cuerpo y en mi cara, en mi corazón y en mi alma. Porque yo también soy como tú, yo tengo corazón y alma, tengo de todo eso y para mi desgracia a veces es lo que más me duele, mucho más que los golpes y los abusos. Me duele ser así, me duele no saber cambiar, me duele no poder cambiar, me duele no saber si quiero o no cambiar, me duele la vergüenza de que me veas por la calle, me duele saber lo que piensas de mí, me duele que puedas tener razón sobre mí, me duelen los fracasos, me duele hasta el aliento en ocasiones y lo único que quiero es que me deje de doler.
Y ni siquiera me gustan las drogas. Ya no.